Aunque se suele pensar en el cáncer como una enfermedad genérica, en realidad engloba más de 200 tipos distintos, algunos de ellos considerados poco frecuentes. Entre ellos encontramos los sarcomas, el síndrome de Sézary (linfoma cutáneo de células T) y, en general, todos los cánceres infantiles.

En este sentido, existen tres grandes retos a los que se enfrentan los cánceres infantiles: el difícil diagnóstico, los pocos casos que dificultan la investigación y la escasa financiación para la misma.

Los cánceres infantiles, al igual que otros cánceres poco frecuentes, presentan importantes desafíos para la investigación científica en cáncer, lo que dificulta el desarrollo de tratamientos eficaces y la mejora en las tasas de supervivencia. Entre los principales retos destacan: 

-El diagnóstico

¿Cómo reconocer una enfermedad apenas conocida? Al tratarse de tumores de baja incidencia, muchos profesionales sanitarios cuentan con menos experiencia en su detección, dificultando así el diagnóstico. Por eso resulta necesario trabajar en red y conocer los signos, y síntomas, de alarma de los distintos subtipos en la infancia y, ante la duda, remitirlos a centros especializados de referencia que dispongan de los conocimientos y las herramientas necesarias para un adecuado abordaje.

-Un menor número de casos

En la investigación sobre cánceres poco frecuentes, un menor número de casos se traduce en una menor disponibilidad de muestras, de datos y de información, lo que dificulta el trabajo de la comunidad científica. De ahí necesaria la colaboración entre grupos de investigación, preferentemente a nivel internacional, para avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos.

-Una financiación insuficiente

Otro factor clave es la falta de financiación. Sin inversiones adecuadas, los avances en el diagnóstico y en los tratamientos se ven enormemente limitados, dejando a los pacientes con menos opciones terapéuticas.

Superar estos desafíos requiere una mayor inversión en investigación contra el cáncer, el fomento de redes de colaboración internacional y la implementación de estrategias que faciliten el acceso a tratamientos innovadores.

En el año 2024, las investigaciones dieron lugar a grandes avances en el tratamiento de dos de los tumores cerebrales infantiles más agresivos: los gliomas de alto grado (pHGG), y los gliomas difusos de la línea media (DMG). Estos tipos de cánceres son particularmente difíciles de tratar debido a su localización en el cerebro y a su rápido crecimiento pero, sin duda, el desarrollo de este tipo de proyectos representa un claro ejemplo de cómo la investigación científica sobre el cáncer, con el apoyo de la sociedad, avanza para transformar la esperanza en tratamientos más efectivos y accesibles para los pacientes.